domingo, 5 de abril de 2009

Alejandra Pala. Tercera observación.

Como todos los Ultimos viernes, visité la Feria Artesanal Santa Lucía. Esta vez, sin proponermelo entablé una conversación con una mujer que vendía objetos de cuero: billeteras, monederos, mochilas, estuches, y varios más. Aparentemente era peruana, por su acento, me contó que tenía dos hijos, uno estudiaba en la Universidad y el otro en el colegio, pero había reprtido por la polola que tenía (según ella). Me dijo que tenía dos trabajos, porque con el de la Feria no le alcanzaba. Ese puesto no era de ella, sino que le pagaban por trabajar en él. No supe cual era su otro trabajo. Esta mujer hablaba con muchos de los que trabajan ahí, era muy amistosa, quien pasaba le hablaba. Ella era morena, de pelo largo, el color de su pelo era una mezcla entre negro y rojo, estaba muy maquillada y hacía alarde de su aparente juventud, era muy amable, pero sólo le gustaba contar su historia, no quiso escuchar la mía...
Antes de hablar con esta mujer, recorrí los pasillos de la Feria, en uno de ellos ví a la anciana de las que hablaban mis compañeras, aquella que parecía gitana y que "leía el futuro en los restos de café". Esta persona tiene su puesto adornado como una carpa de gitanos, a pesar de la extrañeza que causa esta mujer, yo nunca la había notado, aunque paso todas las semanas por ahí, jamás la había visto.
No sé si me di más vueltas de lo habitual o andaba más observadora, pero noté varios puestos antes invisibles para mí, pensándolo bien, puede ser que estos puestos sean nuevos, que antes hayan estado cerrados. Uno de estos locales era de artículos infantiles, otro de piercings, quienes lo atendían eran unos hombres, aparentemente jóvenes y vestidos de negro.
En esta visita observé mejor todo lo que había y aún así no encontré mayor atractivo en esta Feria, no me gusta lo que allí venden, sólo me atrajeron algunas personas curiosas y unos cuantos locales. Para concluir, puedo decir que la gente que trabaja en esta feria parece muy alegre, pero pocos saben lo que realmente ocurre ahí, al conversar con la mujer antes descrita, pude saber que el trabajo era relajado, pero con muchas preocupaciones, como por ejemplo la falta de dinero.

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