jueves, 11 de junio de 2009

Alejandra Pala Salazar.

Esta semana fui nuevamente a visitar esta feria, cosa que se ha echo tan cotidiana para mi y mis compañeros de grupo. Esta vez me fijé un objetivo específico de los tres que teníamos; este objetivo era indagar en la decisión de las personas de trabajar aquí y no en un trabajo "tradicional", como una oficina o algo parecido. Para lograr este objetivo me propuse conversar con alguien, pero me fue un poco difícil, ya que sentía que era una intromisión hacer preguntas tan intimas como por ejemplo: "¿Por qué trabaja aquí y no en otro lado?". Hasta que llegué nuevamente al local de la mujer que vendía pañuelos; la que fue protagonista de mi anterior comentario. Comencé preguntándole por los pañuelos y los artículos que vendía, pero luego de algunos minutos y de manera natural, ella me contó la historia que hice mención en la anterior observación, esta historia era muy entretenida para mi, aunque no divertida; me dijo que ella cuando joven trabajó en esta feria vendiendo artesanías, pero en ese tiempo era un puñado de puestos en la calle. Esta señora trabajó para pagar sus estudios de enfermería y vivir su vida de una manera que la hacía feliz, libremente, ya que a su juicio ella era una "hippie". Cuando terminó su carrera dejó de trabajar en la Feria para dedicarse a tiempo completo a su profesión y a la familia que formó. Estuvo con una vida así de "tranquila" hasta que llegó a su vida una pequeña niña con cáncer a la que decidió adoptar. Justamente en ese tiempo su hijo mayor, quien estudiaba pedagogía en música, decidió comenzar a trabajar en la misma feria que su madre lo había hecho hace 20 años, él puso un puesto de pañuelos, joyas hechas por sus propios amigos, bolsos "hippies", y otros artículos del mismo estilo. La mujer protagonista de esta historia, había dejado su trabajo para cuidar a su hija, porque esta niña necesitaba cuidados de tiempo completo, y ya que según las palabras de la propia señora "debía cuidarla ya que no le queda mucho tiempo de vida". El hijo se dio cuenta de que no le alcanzaba el tiempo para estudiar, trabajar en la feria y trabajar tocando música en distintos pubs, entonces le propuso a su madre que ella trabajara el local mientras él estudiaba y el padre cuidaba de la niña y en las tardes este joven trabajaría en la feria y la madre cuidaría a su hermana. Su madre acepto gustosa, ya que era una fuente de ingresos para la familia y podía alternar su tiempo entre la casa, el cuidado de su hija y la feria.
Por esto y muchas otras razones, puedo concluir que esta señora trabaja en esta feria porque las circunstancias así lo determinaron , creo que fue una elección cuidar a su hija, y por esto termino nuevamente trabajando en esta feria, sino tal vez aun estaría en su acomodada vida de enfermera de una prestigiosa clínica...

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