lunes, 8 de junio de 2009

Danitza Salinas

En esta ocación acudí a la feria con los objetivos en mente que debía cumplir. Uno de ellos, en el que más me fijé fue qué elementos en común poseian los trabajadores de la feria.

Como elementos en común que poseen podriamos decir que tienen un mismo lugar físico de trabajo, la clientela es la misma para todos aunque no en todos los locales compren, poseen una relación de trabajo entre compañeros, sean buenas o malas, y las mercancias que venden tienen bastante similitud y relación entre ellas. Ellos son comerciantes de nuestra cultura y flocklore nacional, representan un punto turístico importante en Santiago.

Sin embargo, no es solo algo físico lo que los une , ellos poseen una historia de vida detrás y posiblemente el motivo por el cual trabajan aquí podria repetirse en algunos casos. Nadie trabaja por placer, eso es claro, todos tienen familias, trabajos y estudios que mantener, por lo que el motivo por el cual trabajan es ganar dinero. No por eso no disfrutan su trabajo. Hay algunos que tienen títulos universitarios y lamentablemente han tenido que trabajar aquí porque no encuentran otra ocupación; otros lo hacen por tradición familiar y también estan los que no saben hacer otra cosa más que sus artesanias y lo disfrutan, porque han querido hacerlo por voluntad propia.

No todos venden artesanias. También hay guardias de seguridad, vendedores de comida, jugos, gente que hace el aseo, etc. Todos ellos conforman la feria Santa Lucía.

Existe una relación de compañerismo que no podría afirmar con certeza si es buena o mala, ya que es un tema en el que prima la subjetividad de los trabajadores, pero si se busca un relación de respeto y tolerancia entre todos, tratando de ayudar a quien lo necesite, pero sin olvidar su objetivo particular que es vender sus propias mercancias.

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