El pasado viernes visité la Feria Santa Lucía, esta vez iba con 3 objetivos particulares, ellos eran; el primero es indagar porque las personas que aquí trabajan, lo hacen en este rubro y no en otro más tradicional. El segundo era saber en que incide su trabajo en su vida fuera de esta feria. El tercero y último era investigar como era la relación de los locatarios con sus vecinos, en términos de competencia.
La verdad era que me avergonzaba hacerles preguntas a los trabajadores de esta feria, ya que sentía que interrumpía su vida cotidiana. Decidí ir con una compañera, quien es de mi grupo y por esto, tenía los mismos objetivos que yo. Cuando logré hablar con algunas personas que trabajaban allí, lo hice especialmente con una mujer; ella me contó que llevaba aproximadamente 20 años trabajando en la feria, antes fue enfermera, trabajaba en una clínica, pero debió dejarlo porque su hija tiene una enfermedad terminal. Pero su primer trabajo fue en esta feria, para pagar sus estudios.
Me contó que cuando trabajó allí, hace muchos años, la feria era sólo un grupo de personas "hippies" que se tomaron unas casas que quedaron en ruinas luego del terremoto, ahí vendían los productos que hacían. Luego la municipalidad les cedió el lugar y derrumbaron las casas para construir el paso bajo nivel que se encuentra a un costado de la feria. Pero que hasta hace algunos años esta feria era, en dimensiones, la mitad de lo que es hoy. Me decía que los puestos que estaban a un lado de la feria eran mucho más caros en términos de arriendo que los que estaban al otro lado, porque eran mucho más grandes y estaban mejor ubicados.
Esta señora decía que trabajar ahí era relajado, ella no tenía un jefe, aunque el dueño del negocio era su hijo, quien no podía trabajar a tiempo completo porque en la semana estudiaba música y los fines de semana trabajaba tocando en algún pub. Ella iba en la mañana al local, hasta el medio día, luego trabajaba su hijo y ella se iba a cuidar a su hija. También me contó que se llevaba muy bien con sus compañeros, ya que no podía ser de otra forma, porque no existía una competencia directa entre ellos, porque la administración de esta feria les exigía que cuando postulan a un puesto, debían tomar en cuenta que hacia los lados y hacia atrás no hubiese un local que vendiera lo mismo. Debian tener 2 puestos de distancia. Hablamos también, de la incidencia que tenía su trabajo en su vida personal, esta no era muy grande, ya que era una persona madura y aparentemente no la influenciaban los estilos, ella tiene cosas mucho más importantes que hacer y que comprar, que ropa que vaya con el estilo de lo que vende. Un ejemplo de los grandes gastos, es el medicamento que debe tomar su hija, el que es muy caro.
Finalmente, puedo decir que esta señora fue muy amble, incluso nos ofreció "hacernos un precio" por comprar los productos que ella vendía, se dio el tiempo de contarnos de donde venían los pañuelos que vendía y quien hacia los aros que tenia en su pequeño puesto. Fue un agrado hablar con esta mujer, espero poder conocer más de su interesante vida.

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